Cómo usamos la IA

Recurso de Mitigación de Daños por Agua utiliza inteligencia artificial en dos áreas específicas: redacción de borradores para guías nuevas y organización de la estructura del sitio. No usamos IA para reescribir artículos de archivo ni para inventar noticias, entrevistas o datos que no existan.

Los textos históricos del archivo se conservan tal como aparecieron originalmente, limpiando únicamente elementos de navegación obsoletos y bloques de publicidad externa. El contenido editorial de esos artículos no pasa por reescritura automática. Si un artículo antiguo requiere actualización técnica, la hacemos manualmente y anotamos el cambio cuando es sustancial.

Para las guías nuevas, la IA genera un borrador inicial a partir de un esquema temático y un conjunto de instrucciones editoriales. Ese borrador se revisa línea por línea para eliminar imprecisiones, lenguaje genérico, afirmaciones sin respaldo y cualquier dato inventado. La versión final que se publica es responsabilidad del equipo editorial, no del modelo de lenguaje.

La IA no tiene acceso a bases de datos propietarias, entrevistas reales ni estudios inéditos. Si un borrador generado incluye citas de expertos, estadísticas específicas o referencias a investigaciones, esos elementos se eliminan o se reemplazan por afirmaciones generales verificables. No fabricamos autoridad falsa para dar peso a un argumento.

La estructura del sitio (menús, categorías, enlaces internos, metadatos) se optimiza con ayuda de herramientas automáticas que analizan la coherencia temática y la navegabilidad. Esas herramientas no toman decisiones editoriales sobre qué publicar o cómo redactar; solo sugieren mejoras de organización que el equipo evalúa y aplica caso por caso.

El uso de IA nos permite mantener un ritmo de publicación constante sin sacrificar profundidad técnica. Un borrador automático bien supervisado libera tiempo para investigar normativa, consultar manuales de construcción y responder preguntas de los lectores. La tecnología es un medio, no un sustituto del criterio editorial.

No usamos IA para moderar comentarios, responder correos o tomar decisiones sobre correcciones. Esas tareas requieren juicio humano y contexto que un modelo de lenguaje no puede replicar de manera confiable.

Reconocemos que la IA comete errores típicos: inventa datos, repite frases formulaicas y tiende al lenguaje pomposo. Por eso cada artículo pasa por una revisión manual que busca esos patrones y los corrige antes de publicar. Si un texto suena a redacción automática sin editar, es un fallo nuestro y agradecemos que nos lo señalen.

Esta política de uso de IA se revisa cada seis meses para incorporar cambios en la tecnología y en nuestras propias prácticas editoriales. La transparencia sobre el proceso es parte del compromiso con los lectores.